Técnicas de relajación para estudiantes

Estudiar es un proceso complejo, que requiere de cierto grado de esfuerzo, concentración y disciplina.


Muchas veces los estudiantes se enfrentan a tener que cumplir con numerosas asignaciones, extensos temas que estudiar y poco tiempo para hacerlo.
La presión y el stress que esto genera pueden afectar negativamente no sólo el rendimiento sino también su salud física y emocional.
Estar en tensión y con altos niveles de stress reduce considerablemente la capacidad de concentración y atención.
Dificulta la comprensión, el razonamiento y la retención de información.
Provoca perturbaciones en el sueño lo que impide el debido descanso.
Es por eso que es muy importante poner en práctica ciertas técnicas que permitan controlar y manejar estas emociones, así como permanecer tranquilos y relajados para afrontar de la mejor manera posible los diferentes retos y lograr los objetivos planteados por los cuales se ha trabajado muy duro.
Especialmente cuando se acercan las fechas de presentación de pruebas y examen, los nervios atacan.
En cierta forma, esto es normal. El problema surge cuando estos nervios provocan estados de tensión extrema y comienzan a afectar notablemente el estado de ánimo y la realización de las actividades.
¿Cómo lograr relajarse?

Colegios Brains International School nos da algunos consejos:

Respirar: Aprender a respirar correctamente es una de las mejores formas para controlar el stress y mantener la mente en tranquilidad. Practica ejercicios de respiración profunda. Toma lentamente por la nariz todo el aire que puedas, retenlo durante algunos segundos y expira lentamente por la boca.
Repítelo varias veces hasta que sientas que estas más calmado y relajado.
Ejercitarse con regularidad: Incluye en tu planificación diaria alguna actividad física. Bien puedes dar una caminata, rodar bici, nadar, correr o lo que más te guste. Lo importante es que te mantengas  activo.
Verás cómo al terminar el ejercicio te sentirás mucho mejor y con más fuerzas y ánimos para continuar con tus tareas.
Cuida lo que piensas: No te tortures dándole mil vueltas a la cabeza con algo que te genere preocupación. Cambia tus pensamientos negativos por  pensamientos positivos. Intenta buscar soluciones y no te enfoques sólo en el problema o en la situación que te preocupa.
Ten confianza en ti mismo.
Medita: Tómate unos minutos para alejarte de toda actividad. Encuentra un lugar que sea sólo tuyo  durante esos minutos. Haz un esfuerzo para no pensar en nada. Al principio tu mente va a resistirse, pasará de un pensamiento a otro. Déjala que lo haga, pero poco a poco ve liberando todos esos pensamientos hasta lograr ubicarte sólo en el espacio y tiempo en el que te encuentras. Respira.
Puedes colocar una música de relación si te resulta de ayuda.
Hazlo continuamente, no sólo cuando te encuentres en situaciones tensas.
Baño de agua caliente: Sencillo pero efectivo. Una ducha con agua caliente puede ayudar a relajarse. Eso sí, disfruta el baño. Tómate tu tiempo. No estés pensando en todo lo que tienes que hacer luego del baño. Céntrate en relajar los músculos gracias al efecto del agua caliente y te sentirás renovado y con fuerzas para avanzar.

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